Causas ignoradas

Causas ignoradas

Por Alejandra Merino Villegas

Antes de salir a trotar el día de hoy, me he dado a la tarea de escribir algo breve. Estaba guardando mis pensamientos para después del ejercicio , aunque para ese momento mi cerebro estará regulado, contento y pleno. Es ahora cuando siento una palpitación en la sien tratando de borrarme conexiones de un caso totalmente innecesario de recordar. Hay muchas razones por la que debería estar feliz, la primera y la más graciosa “No soy un poeta desempleado” si una escritora muy triste, la segunda es porque a aparte de empleo tengo salud, a veces me duele la planta del pie si no caliento bien antes de patear pero nada más, no tengo cancer o una aguja en el corazón, tampoco tengo hipo o frío en los huesos, la tercera  tengo gente solidaria y comprometida alrededor de mí, entre ellos mi familia y por último y quizá la más importante soy una mantis marina. Es una forma bromista de decir no soy daltónica, no tuve que aprender; el rojo es el de arriba y el verde el de abajo para cruzar cada calle a la luz del semáforo. 

La vista es uno de los sentidos, quizá, más agudos hoy en día. Los ojos nos permiten observar y mandar señales a nuestro cerebro sobre alertas y más que nada sobre lo cotidiano. Con toda esta información, vista, el análisis del mundo y la percepción del mismo ocurre. O eso es lo que nos explica, la niña, protagonista del cuento “Los creyentes” del libro Sacrificios humanos de Maria Fernanda Ampuero, ella define a “los creyentes” como hermosos, ojisclaros, parecidos a el niñito Jesús. Sus ojos representan la bondad pues en el pasado sus padres indicaron “los vagabundos se robaban a los niños” y ellos no tenían los ojos azules o verdes (32). Ampuero durante todo el cuento presenta a la vista como el aislante ya que todo lo relacionado a “Los creyente” se ve solo a través de una rendija o bien a través de los ojos de una niña que para evitar el horror de la realidad nos dice puntual “Los creyentes eran los únicos hombres buenos del mundo (33)”. Me cuestioné: ¿cómo no podrían ser los hombres de ojos clarísimos los más buenos del mundo? Sus ojos deben ver más allá del horizonte, resuelven y conservan la paz integral del mundo. 

Además, a la mayoría de “creyentes” no le van a reventar los ojos, según el internet la población afrodescendiente, asiática y latinoamericana (prietos) son propensos a glaucoma en muchos de los casos. ¿Alguna vez han pensado en un ojo explotando sin previo aviso, solo causandoles una inminente ceguera y desapareciendo la luz? Cuando estoy en mis agudisimos pensamientos sobre posibles causas de muerte fuera del suicidio me encuentro la imagen de mi siendo reventada desde adentro por una mano con mugre en las uñas entrando por mi boca, hasta mi garganta y entonces “bum” se me explota un ojo y luego el otro. Parece imposible y sin mentir tal vez es algo que no pasa. Retomando lo que debería sentir, felicidad. Este mes me he dado cuenta que puedo trotar 30 minutos consecutivos, aun no mido la distancia pero son alrededor de 3 millas .

Es una buena marca para una atleta retirada en sus 30 ‘s, por supuesto al tanteo. Porque hay expertos de las carreritas indicando otros datos*. Como sea que vayamos mirando, las marcas personales cuando empezamos a hacer ejercicio nos alientan a continuar con el mismo. Por lo menos y viendo a futuro si no me explotan los ojos y pasó a formar parte de las estadísticas de la gente sana podré terminar el año 2026 sin ninguna piedra en el ojo y con menos ganas de dispararme en la boca. Si alguien preguntase por supuesto cuando recopilen los datos de causas de suicidio en Colorado y yo ya no estoy, por favor no me agreguen en causas ignoradas. Que generen la nueva sección “se le botaron los ojos.”

Notas:

*investiguen en la biblioteca

Recomendaciones.

Libros:

Desengaños amorosos – Maria de Zayas

Ensayo sobre la ceguera – José Saramago 

Música:

Esa pared – Leo Dan  

Tus ojos – Belanova

Aquellos ojos verdes – Los panchos 

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Soy Alejandra

Bienvenida(e)s a Golondrinas y Ovejas un pequeño blog personal donde escribo sobre viajes, lecturas y no monogamias. Disfruto leer y quejarme del mundo en general.

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