Por Alejandra Merino Villegas
He tomado muchos talleres sobre feminismo y relaciones diversas en los últimos meses. En el último taller de relaciones diversas al que asistí la tallerista nos dejó un ejercicio muy sencillo: salir con un vínculo sin anunciar o comportarnos como vínculo frente a otros. El experimento ya llevado a cabo y después de un par de días me deja un sabor de rabia en la boca (para variar y jamás dejar de estar enojada), mi obviamente ya ex vínculo y yo asistimos a un concierto por su cumpleaños. La idea era: él tomará su tiempo y bailara , porque yo no bailo, es algo sumamente íntimo para mi. Lo hizo y mientras lo hacía un grupo de desconocidos, ya conocidos después de una larga noche, me miraban con lástima y compasión. Fui una cachorra con la pata dañada. El resultado del experimento fue la vigilia cultural y el castigo por parte de los desconocidos (la opinión pública).
En realidad después de las miradas moralmente superiores terminé por marcharme del evento sola. No lo volví a ver y me hubiese gustado pensar que fue por ese escudriño de lástima o porque él bailaba o gustaba de otra chica pero no. Tuve la oportunidad de compartir con él durante el día y salió con la tonteria “ si quisiera un día, conocieses a mi pareja… ¿Le contarías que tú y yo estuvimos involucrados de manera sexual?” suspire hondamente y dije “¿quieres que tu relación esté basada en la mentira?” y el termino de agregar “ sólo no quisiera causarle incomodidad” y suspire de nuevo y un dolor profundo en el corazón empezó a palpitar. Y para no incomodar dije en el momento no diría nada.
….“Simpática me describió mi psicóloga “eres simpatica Alejandra. ¿sabes que es la simpatía”. Negué tres veces con la cabeza, “La simpatía, Ale, es cuando comprendes las emociones del otro por el vínculo ya formado, es decir que a veces te apropias de su dolor y quieres resolverles la vida (léase algún artículo acerca de simpatia y empatia y las diferencias desde la psicologia)”. Me resonó aprender que soy simpatica y me clarificó el escenario del párrafo anterior y muchos otros en los cuales me vi envuelta y a veces aún me veo envuelta. Sería bueno cortar de vez en cuando la simpatía, pienso, eso me ahorrará muchos problemas en el futuro y me ahorrará problemas en el presente. Tal vez si alguna vez la chica de este ex vínculo me preguntara la verdad ahora sí diría la verdad.
O más que la verdad no diría nada y me marcharía sola nuevamente porque no es asunto mío lo que deciden ocultar otros, ni es asunto mío aclarar malos entendidos de otres. Cada quien debería resolver sus escuetos sentimientos y juicios lastimeros sobre las relaciones diversas y que tanto me quieren ocultar como ex vínculo y las prácticas corporales que tuvimos. Hasta este momento encuentro a la simpatía como otro nombre para llenarme de tareas y satisfacer los requisitos de ser elegida: “Si me porto bien me embarazaran” eso me repito y bajo la mirada de lastima de esos no tan desconocidos, soy tan frágil como la cachorra de la pata dañada.







Deja un comentario