Por Alejandra Merino Villegas
A Santiago
Hay algo de tranquilidad y claridad en encontrar gustos similares al de aquellos que forman parte de una comunidad. Puedes dedicarte, por ejemplo, a comer mangos en el balcón y no habría problema si la cara de alguien quedase impregnada de amarillo o si las manos se pegaran al otro. Tampoco habría problema por gritar palabras medio resonantes al computador por perder una partida de un videojuego o por hablar sobre todo aquello de intereses poco inauditos y poco sorprendentes para muchos fuera de tu comunidad.
Muchas de nuestras comunidades se reducen más cercanamente a la familia: hermanas, hermanos, mamá, papá y, a veces, abuelos, tíos y, si hay una fortuna descuidada, hermanas y hermanos de otros matrimonios u otras relaciones. Es increíble, por ello, escuchar hablar con tanto desapego y gozo a Santiago sobre su familia; es como un igual de mi familia sin yo saber de alguna hermana perdida en la inmensidad de la tierra, pero sí con las mismas características de aquello que contamos a nuevos extraños porque sabemos que no nos juzgarán. Es el primer paso, además, para formar una pequeña unidad alejada de vanas expectativas de romanticismo o encuentros con el amor romántico, porque solo significamos juntos la importancia de compartir historias para conocernos.
Yásnaya Elena A. Gil en su ensayo TSOK habla de la comunidad y la necesidad urgente de encontrarse con el otro a través del gusto, del placer y el amor y no de la subyugación, el sometimiento “…esa opresión patriarcal con la promesa de experiencias extraordinarias que nunca llegan, soportamos violencia en nombre de un amor que vive de novelas, películas y canciones y no es otra cosa que el mecanismo mediante el cual el patriarcado se hace atractivo e inocuo, bello incluso (29)” lo que ella explica es que ser libre del amor romántico y deseducarnos de las posibilidades impuestas sobre el otro nos acerca más gratamente a nosotras mismas y, por ende, a la toma de decisiones claras a la hora de querer compartir con algún extraño.
He de aclarar que Yásnaya Elena A. Gil habla más del significado de la palabra Tsok, pero desde mi entendimiento, la comunidad ejemplifica dicha palabra. Aparte, este ensayo me resolvió las dudas del scrolleo masivo en Instagram, donde muchas creadoras de contenido se dedican a hablar de cómo “debería ser el amor romántico y cómo no vivir atrapadas con hombres inconclusos económicamente”. Sin embargo, volviendo a la comunidad, encuentro alentador saber que los mangos se pueden comer de diversas formas y, aunque a mí no me gusten verdes, Santiago no me va a juzgar por comerlos en forma de helado.
Bibliografía
Cuando hablamos de amor. Garcia- Junco Aura. 2025
Recomendaciones:
Música
Nada- Vanessa & DAMALEONA
My Inmmortal- Evanescence
Wildflower- Billie Eilish
Libros
La Vegetariana Hang Kang
La hora de la estrella Clarice Lispector
Temporada de Huracanes Fernanda Melchor







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