Un proceso de aprendizaje 

Un proceso de aprendizaje 

Por Alejandra Merino Villegas

A mis amistades, cercanas, lejanas, intermedias, del segundo tipo y de chocolate.

“Si tuviera un presupuesto para formar o escoger a la persona que quiero amar para toda la vida, no me alcanza”, me dice Héctor, “porque no sé qué quiero”. Continúa. Me carcajeo y replico “típico de escorpio”. Y continuamos riéndonos mientras profundiza en sus sentimientos. Qué casualidad no saber qué queremos, pero saber a quién queremos porque la compañía siempre nos es grata para aminorar las penas y agrandar las alegrías. El presupuesto alcanza, todo el tiempo, para les amiges porque no cobran ni titubean en apoyo, solidaridad y hasta amor. Se quedan, te sonríen y acompañan; a veces solo llegan a media noche con un chocolate y un abrazo porque no paras de llorar o te mandan mensajes alentadores sobre una línea que escribiste; otras solo ves de reojo y preguntan “¿ya te casaste?” caminan contigo.

Es un acto de rebeldía, un acto de protesta encontrar en los desconocidos (conocidos) cercanía, complicidad y hasta los mismos sentimientos aterradores de soledad, pero en verdad no estamos solos. Hasta hace poco me sentí sola, cuando llegué a las no-monogamias me aterrorizaba saber si los celos podrían carcomerme la cabeza, pero lejos de enfocarme en ellos, aprendí. Aprendí que la pareja no era lo central y que la pareja también se vive de maneras diversas. Parafraseando a Brigitte Vasallo una vez más: “la colectivización de los afectos, de los cuidados, los deseos…” y tomando en cuenta a las relaciones de amistad como relaciones horizontales a otros vínculos de carácter romántico es lo que nos hace formar comunidad, tejer red de apoyo, cambiar un poco la mononorma, tal vez encontrarnos en la monogamia con un sentido más ético y más amplio.

Los límites de la amistad no se alivian ni proponen terminar en prácticas reproductivas, matrimonio o exclusividad; proponen tener un buen número para salir a conocer, bailar, hablar, acompañar o a veces negociar un interés futuro en la construcción de un hogar diferente. El sustento de este vínculo se garantiza en entender que la mayoría de las veces se sostiene de comunicación, de necesidades comunales e individuales o simplemente criterios emocionales o sexuales. Tanta diversidad en las amistades que podría narrar un sinfín de anécdotas donde la intimidad iba más allá de querer quedarme con alguien toda la vida. Pero hay una confusión en querer dormir y sentir los pies calientitos de mi amiga o de mi amigo a las 3 am con una relación romántica porque eso es muy de novies y no de alguien tratando de formar lazos profundos, con frecuencia y hábitos sin despersonalización o ansiedad.

¿Cuánto presupuesto invertiría en mis relaciones de amistad? Siempre supondría que nada porque las palabras son tan decisivas que para mí cualquier presupuesto monetario, cultural, social solo me haría sentir clasista y demeritaria la valía de mis amistades, pero a falta de otras palabras apreciaré la frase de mi amigo y concluiré con un gracias amistades.

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Canción: Carla Morrison «Azúcar Morena»

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Soy Alejandra

Bienvenida(e)s a Golondrinas y Ovejas un pequeño blog personal donde escribo sobre viajes, lecturas y no monogamias. Disfruto leer y quejarme del mundo en general.

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