Por Alejandra Merino Villegas
Dedicatoria:
A mi hermanito Joaquin, recordando que la vida que elegiste después de esta vida es, ojala, mejor.
Llevando un día sin dormir, bien cumplido, el trece de octubre del presente año comencé a llorar sin entender por qué, mi cuerpo estaba alerta, mis manos temblorosas y mi cabeza pensando en el vacío. Me metí a la caja de nuevo y quise desaparecer para que el dolor no físico se fuera. Me conecté a la línea de ayuda, “ Help is available” “English, Spanish” “24 hour” “ Text 988”, sin respuesta por 5 mins, espere en la línea, aparición un letrero “ todos nuestros representantes están ocupados, usted es el número 4”. Comencé a reírme de lo irónico del tiempo, cuánto tiempo libre, me dije, tanto tiempo para colgar la soga, comprar el arma, empastillarme. Publiqué la captura de pantalla en mis redes sociales, miren el sistema de apoyo para los que nos queremos desvivir no sirve y más rápido me contestaría una conocida. Contestaron a la media noche.
Alivio de 5 horas y 21 mins, una llamada, dos llamadas, tres llamadas sin respuesta. Abrí los ojos, una cuarta llamada y la voz de él al final de la línea, primer grito: ¿por qué publicaste eso? me puedes llamar a mi, ¿por que todos tienen que enterarse que te sientes mal? ¿para que cualquier pendejo venga a ayudarte?, tratando de justificarme y conteniendo las lágrimas de reserva conteste: es que estabas durmiendo y no quise molestar, ¿por que me tratas asi?… un silencio profundo, al rato hablamos, colgó la llamada. 6 y 44 am y la quinta llamada y el segundo grito: si te sientes mal y no encuentras ningún sentido, hazlo, puedes terminar con tu vida, yo no te voy a detener porque yo no te importo, ¿que puedo esperar? no quiero estar involucrado en todo esto, y yo aun conteniendo las lágrimas de reserva, me siento mal necesito sobrevivir a mi misma, necesito ayuda… Está bien, ya no siento culpa, tienes razón. Colgó la llamada.
Soy una egoísta, pensaba cuando me levanté a buscar el libro de Albert Camus “ El mito de Sísifo”, el mismo libro que me sostuvo en el duelo por la autodesvivicion de mi hermano menor. Debo entender y salir del agujero o la realidad de la muerte tan deseada se puede hacer realidad ( risas trágicas) y yo soy una sin culpa egoísta. Camus inicia su libro “¿cuál es, pues, ese sentimiento incalculable que priva al espíritu del sueño necesario de la vida?” (14) El autor tiene respuesta para su pregunta pero quise contestarle con hilarante resentimiento, me priva, estimado Camus, la desaprobación de Darío por no anteponer su vida sobre la mía, se desencadenó en mi otra risa, pues en muy pocas palabras ese seria el sueño del más auténtico romántico, encontrarse con la mujer perfecta que terminara su vida por él. Y continúe leyendo las más memorables citas subrayadas mientras me encogía en llanto, otra vez. Busque otro libro “ Esa visible oscuridad” de William Styron quien menciona en ocasiones la sensación delictiva del suicida como la disminución de su carácter (34).
En resumidas cuentas, soy egoísta, mi carácter disminuye cada que pienso en suicidio… ¿esencialmente sobre pensarlo todo será la verdadera respuesta a la búsqueda de una razón para vivir y dejar pasar sin fuerza por mi mente los pensamientos suicidas? O decisivamente debo entender la llamada del segundo párrafo como la prioridad de Darío por sí mismo y la inocencia de su rabia contra mi por dejarlo en un lugar solitario y con culpas, esto me hará reaccionar al “ soy importante porque si me muero alguien más nunca saldrá de su agujero como yo salí del mio”. No tengo la resolución porque si hubiese una respuesta seria la mas simple de todas, me duele la vida como le duele el riñón a alguien que padece insuficiencia renal, este individuo sabe que si su riñón sana se sentirá mejor, en todo caso en algún momento deseara arrancarselo y descansar y eso mismo pasa conmigo. Pero no puedo saberlo porque los libros leídos que me dieron confort hablan del hombre ( ¿traducción mala de su idioma original, francés e inglés?) y yo soy una mujer.
Nota: Aún hoy desperté, aun hoy sigo viva y me dieron ganas de escribir. No cité este texto porque tuve flojera.
Recomendaciones:
El mito de Sísifo Albert Camus
Esa Visible oscuridad, Memoria de la locura William Styron
Madrugada Enjambre
Video de Belinda rompiendo una manzana con la cabeza








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