por Alejandra Merino Villegas
¿Escribes acerca de mí? Me observó con una mirada profunda de enojo. No respondí a su cuestionamiento porque fue la primera vez que lo vi detenidamente y decidí dedicarle un par de párrafos que comienzan en seguida.
Nos besamos por un par de meses, tiene una cara simpática y hegemónica, sería considerado un poco más guapo si sus orejas no fueran asimétricas y los dedos de sus pies no tuvieran esa curvatura. No presté atención jamás a su color favorito o a su comida favorita, pero sí, él miente cuando me cuenta lo que hablo dormida porque tengo años de experiencia con la somniloquia. Tal vez lo más severo de mi forma de hablar al dormir es una recapitulación de mis preocupaciones más importantes, jamás una crítica a quien duerme conmigo. Y aun así seguía mintiendo. Lo olvidé, después.
Su habla es repetitiva cuando sale un tema de su interés, su familia, su trabajo y su muy peculiar forma de pensar. Así es, piensa y piensa en los países más odiados por él y el planeta Tierra, entre ellos el propio, pero no más que el mío, uish, y hago gestos porque no es común tanta desinformación. Me levanto en nombre de mi patria porque es una forma sarcástica del todo, del todo no me importa, del todo me pongo a llorar y ahora sonrío apenada.
Frustración. Me asombraba a veces su capacidad de asombro propio por el más ínfimo logro logrado, por el más ínfimo paso pasado y sobre todo por el más ínfimo cuento contado. Lo analizo y le aplaudo porque nosotres, la gente de campo, nos asombramos con facilidad y vuelvo a mirarle. Son a veces muy vagos sus recuerdos en mi memoria porque se entremezclan con otras vivencias, o ¿es la extensión de cualquier otro? moral, natural, sano, nunca ambiguo, nunca indeciso, masculino.
O disfruta cocinar porque lo relaja y su color favorito es el azul como el bolero de Pepe Domínguez o el poema de Bukowski… o ama el color rojo y se acuerda de su abuelo cuando escucha tríos de bolero… o no es nadie y como todo en la memoria, más tarde que temprano se oscurece y más rápido en los días como este lunes de septiembre.
Recomendación de lectura:
Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pinkola Estés
Perreo Cazzu








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